Nördlingen

¿Conocéis alguna ciudad con edificaciones de los siglos XIV, XV y XVI, completamente amurallada y que, además, se encuentre ubicada en el interior de un cráter provocado por un meteorito hace 15 millones de años? Este lugar único se llama Nördlingen, antigua Ciudad Imperial de Baviera, en el sur de Alemania.

En 2007, junto a varios compañeros de las asociaciones de Recreación Histórica de Madrid, País Vasco y Andalucía, tuve el placer de visitarla en un viaje muy especial. ¿El motivo principal? A todo lo descrito (que ya es buen atractivo) hay que sumarle que en sus inmediaciones tuvo lugar la batalla de 1634 en la que las tropas hispano-germanas del archiduque Fernando de Habsburgo y el cardenal-infante Fernando de Austria derrotaron al ejército sueco de Gustaf Horn y Bernardo de Sajonia-Weimar. Una victoria que reforzó la fama de los tercios españoles en el marco de la Guerra de los Treinta Años, conflicto que afectaría a toda Europa en la lucha por la supremacía sobre el resto de territorios.

Reunido el equipo del siglo XVII, decidimos lanzarnos a la aventura y participar en los actos conmemorativos de aquel hecho histórico, convirtiéndonos en el primer grupo español que intervenía en este evento que reúne anualmente a un centenar de colectivos culturales. El recibimiento no pudo ser más caluroso, destacando un impresionante desfile por las principales vías o la invitación a un campamento de época.

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Ciudad de cuento

En cualquier caso, sólo pasear por sus calles ya merece una visita a Nördlingen, un histórico y bonito enclave congelado en el medievo, con cinco puertas de acceso, once torres defensivas… y casas de rojos tejados triangulares que la convierten en una ciudad de “cuento”.

Como curiosidad, no es extraño se se escogiera como localización para la película protagonizada por Gene Wilder “Un mundo de fantasía” (“Willy Wonka and the Chocolate Factory”, Mel Stuart, 1971), primera adaptación cinematográfica del libro infantil “Charlie y la fábrica de chocolate” de Roald Dahl.

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Prolegómenos

El recorrido hasta Nördlingen no fue menos interesante. Visitamos Weinheim, y, 15 kilómetros al sur, Heidelberg, que sobresale por su centro histórico, su Universidad, la más antigua del país, y su castillo, desde el que pudimos contemplar una fascinante vista de la ciudad.

Y, siguiendo más o menos la calzada que llevaba antiguamente hasta él, el fuerte romano de Saalburg, uno de los que conformaban la línea fronteriza del Imperio Romano en territorio germano, separándolo de las tribus no sometidas y con fin de controlar el paso y prever posibles ataques enemigos. Un ejemplo de proyecto museístico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

@Jon_Valera

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